Mi segunda oportunidad

Publicado por Alba el 12 Mayo 2017

Hola, me llamo Alba y esta mi historia. Una dura adolescencia con diversos trastornos alimenticios me llevaron a pesar 112 kg. Con la ayuda de un equipo médico (psicólogo, psiquiatra y nutricionista) logré superar mis desórdenes y concienciarme de lo importante que es llevar una vida sana pero estaba metida en un bucle... el sobrepeso no me permitía (no sin mucha dificultad) hacer ejercicio por lo que la dieta debía ser demasiado estricta, al ser la dieta tan exigente no la soportaba por los largos periodos que serían necesarios y al renunciar a ella (justamente por ser tan dura) recuperaba lo perdido y vuelta a empezar.
 
A todo esto hay que sumarle que con el paso del tiempo, mi estómago, cada vez pedía más comida. Mis padres, viéndome desesperada por cómo se me escapaba la juventud sin poder disfrutarla (mis actividades, mis salidas, mis amigos, mi vida al completo estaba condicionada por mi sobrepeso) me habían animado en varias ocasiones a poner un remedio quirúrgico pero no fue hasta que un amigo de la familia me dio su testimonio que me atreví.
 
Tenía miedo y me sentía insegura pero entre este amigo (a él y a su mujer les estaré siempre agradecida por la atención y paciencia que han tenido con migo y con mi familia) y el Dr. Maruri (mi cirujano, que siempre ha sido un encanto) me dieron el valor necesario para atreverme a vivir de nuevo (me vais a perdonar la cursilería pero no hay frase que lo explique mejor).
 
La verdad es que he tenido mucha suerte, toda mi familia y mi pareja se volcaron conmigo y siempre he sentido el apoyo. Creo sinceramente que un entorno cooperativo es indispensable para el postoperatorio, para superar lo muchos cambios a los que te enfrentarás en pocos meses (los que vienen a consecuencia de la operación y los que tendrás que realizar tú en tu vida para que la intervención sea un éxito) y darte ánimos en los momentos de bajón (que los habrá).
 
Yo en este punto tomé mi primera gran decisión: solo compartí mi decisión de operarme con los indispensables y lo más tarde posible (para que no me pusieran nerviosa con preguntas). Pese a los nervios estaba segura de que quería hacerlo y no quería escuchar más opiniones ni historietas del tipo "pues la prima segunda de mi vecino se lo hizo y...", solo las historias de primera mano son fiables, está claro que hay a quien le he ido mal pero casi seguro será por no haber cumplido con lo que el médico le indicó (lo reconozca o no).
 
Llegó la hora de la verdad y todo iba sobre ruedas; preoperatorio, operación y postoperatorio fueron en Fátima, donde no puedo más que dar gracias por el trato recibido (en la laparoscopia previa me durmieron por lo que, pese a ser la prueba que más asustaba, no pasé dolor y le perdí el miedo a la anestesia), llevé libros y peluches para hacer la habitación más mía ya que debía pasar 5 días en ella.
 
Dolor... sí, no pienso mentiros, en algunos momentos tras la operación sí que he pasado dolor. Pero nada insoportable y siempre ha compensado (os lo dice una auténtica quejica).
 
Importante, parece una obviedad pero… HAZ TODO LO QUE TE MANDEN DE LA FORMA MÁS ESTRICTA POSIBLE Y PREGUNTA LAS DUDAS, come (aunque sea muy poquito y no tengas hambre, necesitarás las fuerzas), muévete todo lo que puedas y en cuanto puedas, arréglate para sentirte guap@, fresc@ limpi@ y sonríe mucho (una buena actitud es el 30% del resultado, rodéate de gente que te haga sentir bien, pospón al menos 3 semanas los compromisos y visitas de poco interés).
 
Y por fin sales del hospital y empieza la vida, necesitarás ayuda los primeros días (un cociner@ que te haga comiditas caseras ayuda mucho, vas a comer muy poco y necesitarás todas las vitaminas de una buena comida casera). Come despacio y no fuerces, tienes todo el día para comer ese “yogurt” así que si a la segunda cucharada te sientes lleno para y retómalo más tarde; en esta etapa las comidas no tienen horarios (pese a todo, psicológicamente, sentarse a la mesa con la gente en las comidas ayuda) y tranquilo, no siempre será así.
 
Algunos alimentos no te sentarán bien al principio, algunos volverán con el tiempo y otros… bueno, yo me operé el 17/10/2016 y hoy 12/05/2017 (que ya he alcanzado mi peso ideal) puedo comer casi de todo (exceptuando los rebozados). Lo que sí puedo aseguraros es que no los echo de menos (y me encantaban las croquetas).
 
Mi nueva vida… intento ir diariamente al gimnasio (sí, también sábados y domingos pero, no te asustes porque al bajar de peso tan rápido, hacer ejercicio y apreciar como cada día puedes un poco más y como se moldea tu cuerpo… se convierte en un placer) pero sin obsesionarme, como sano y me encanta (hacer esto por norma general me permite poder darme un capricho cuando la ocasión lo requiere), cremas y masajes para ayudar a mi piel a adaptarse a su nuevo cuerpo y he sustituido las escaleras por el ascensor.
 
Estoy muy centrada en comer sano, vivir de forma sana y encontrar un equilibrio en las comidas (al principio no tenía hambre nunca, ahora ya sí) de modo que en unos días empezaré con un endocrino del cual espero que me enseñe a comer correctamente conforme a mi nuevo aparato digestivo.
 
Espero haberos ayudado y que mi experiencia os anime a “nacer de nuevo”, a vivir al máximo todas las experiencias humanamente viables. Eso es lo que me han regalado a mí mis padres, mi segunda oportunidad. Y si finalmente os animáis, hacedlo bien porque, no creo que haya una tercera y os va la calidad de vida en ello.